miércoles, 10 de septiembre de 2014

Las uvas de la ira


TÍTULO ORIGINAL: The Grapes of wrath.
PAÍS: Estados Unidos.
DIRECTOR: John Ford.
MÚSICA: Alfred Newman.
GUIÓN: Nunnally Johnson (Novela: John Seinbeck).
DURACIÓN: 129 min.

SINOPSIS: Tom Joad (Henry Fonda) regresa a su hogar tras cumplir condena en prisión, pero la ilusión de volver a ver a los suyos se transforma en frustración al ver cómo los expulsan de sus tierras. Para escapar al hambre y a la pobreza, la familia no tiene más remedio que emprender un larguísimo viaje lleno de penalidades con la esperanza de encontrar una oportunidad en California, la tierra prometida. 



Después de leer esta sinopsis, ¿qué pensáis vosotros?

Que no tenéis ganas de penas, que para desgracias las de la vida misma, etc, ¿no? Pues os equivocáis. Yo también me equivoqué, lo reconozco. Esperaba encontrarme una película dura y triste y en lugar de eso me encontré con una película llena de esperanza, de humildad y sencillez.
Tengo que decir que soy de esas personas a las que no les hacen mucho chiste las películas en blanco y negro, no es nada personal, es solo que ver la pantalla en blanco y negro me aburre. Pero, como todo en la vida, hay excepciones y Las Uvas de la ira ha sido una de ellas.
Dura dos horas aproximadamente y a los 20 minutos ya sabía que me iba a gustar…Había algo en esos diálogos, esas escenas, esos personajes…que me cautivó desde el principio, tanto fue así que me olvidé de que era en blanco y negro. 
El hambre que pasan esas personas, la constante búsqueda de trabajo y la impotencia de no encontrarlo, de no poder dar de comer a sus hijos, es lo que la película nos muestra, pero hay mucho más detrás de todo eso.
Es una película que te hace pensar en todo lo que tienes, ya sean objetos o personas. Hace que te sientas afortunado después de verla. Al menos yo me sentí así.
Dije antes que era sencilla porque tiene unos valores básicos: el amor de una familia, el calor de un hogar, y un plato de comida en la mesa todos los días, eso es lo único que los protagonistas esperan tener y conservar.
La madre, en mi opinión el núcleo de todo, tiene una misión clara, concreta y concisa: mantener unida a la familia.
La mujer se pasa todo el tiempo preocupada, con su misión en mente y compartiendo más de una vez su miedo a que la familia se rompa, pero yo nunca he visto una familia más unida que esa. Es una mujer fuerte, desgastada por la vida. Una madre que daría la vida por sus hijos y que no conoce el significado de la expresión “tirar la toalla”, es decir, una mujer en condiciones. 
Ella y Tom, su hijo recién salido de la cárcel, tienen una relación basada en el cariño, la comprensión y el respeto mutuo. Tienen una complicidad que es digna de admiración.
Si alguien me pregunta, es la relación que toda madre debería tener con sus hijos, y si nadie me pregunta, pues también lo digo.
Creo que es una película que merece dos horas de vuestro tiempo porque no tiene desperdicio ninguno, no puedes dejar de maravillarte por la forma tan sensible y honesta en que te muestra la cruda realidad de esa época.
Pero sin duda alguna, lo que más me fascinó cuando la vi fue que te hacía creer en la bondad de las personas, pese a los malos tiempos.
Nota: 


Y esto ha sido todo. Esta ha sido, es y será mi primera entrada, así que amigos míos la función ha llegado a su fin, si os ha gustado, aplaudid.  

   



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